Paseando por el parque centenario de cinco hectáreas del Hotel Villa Michelangelo descubrirá el olvidado placer de caminar sin rumbo fijo, siguiendo el hilo de sus pensamientos o el revoloteo de una mariposa. En los sugestivos caminos con estatuas y fuentes que a lo largo de los siglos han visto pasear a nobles caballeros y a distinguidas damas, se olvidará de los problemas y la paz invadirá lo más profundo de su ser.



