Verdaderas mansiones nobles, sumergidas en la esplendorosa naturaleza véneta, nuestras suites nos recuerdan la cautivadora escenografía de Barry Lyndon, la famosa película de Stanley Kubrick ambientada en el s. XVIII: espacios amplios y elegantes, muebles refinados, tejidos preciados, baño revestidos de mármol y espléndidos balcones que dan a un paisaje que despierta emociones únicas en cada estación. El lujo refinado, la completa privacidad y el atento servicio completan un cuadro de hospitalidad digno de un príncipe.
