Verdadero canto a la individualidad, las ochenta y ocho habitaciones y suites
del hotel son todas diferentes entre sí y parecen haber sido diseñadas por un
anfitrión que deseara ofrecer a sus invitados un decorado extraordinario que comunicase
la pasión por el arte, el viajar y la buena vida.
Desde la habitación doble con un refinado estilo clásico hasta la suite presidencial
con su terraza con esplendidas vistas a los tejados de la ciudad, todas las habitaciones
consiguen que nuestros huéspedes se sientan como en una residencia particular
en la que el pasado dialoga constantemente con el presente. Mientras los espejos
barrocos reflejan modernas composiciones florales, refinados tejidos resaltan
el diseño esencial de las mesitas. Toda esta exquisitez culmina con un servicio
impecable y discreto, porque nuestro deseo es que solo usted sea el verdadero
protagonista de estas lujosas estancias.
